Catedral Metropolitana y el Sagrario

"A lo largo de su historia, la Catedral fue construida y reconstruida varias veces. Al igual que la nobleza, los templos también comulgaban con las jerarquías: desde su primera demolición —de la que fray Juan de Zumárraga fue titular en 1527—, la Arquidiócesis expresó los deseos de tener una iglesia digna del poder que representaba en el imperio americano. La celebración del Tercer Concilio Provincial Mexicano, en 1585, motivó a que en su segunda remodelación participara una larga lista de los mejores artistas: Andrés de la Concha, Francisco de Zumaya, Simón Pereyns y diversos artesanos indígenas acudieron al llamado de la Iglesia. Para 1628, la mayor parte del templo todavía no tenía bóvedas. A finales del siglo XVIII, cuando el proyecto original fue finalizado, comenzaron a hacérsele adecuaciones neoclásicas.

Su diseño original, atribuido a Claudio de Arciniega, fue de cinco naves, las cuales podemos ubicar siguiendo los portones de la fachada. El portón central lleva al Altar del Perdón, al Coro y al Altar Mayor. El primer descanso, ubicado inmediatamente a la entrada principal, es el Altar del Perdón, al que se dirigían a rezar los acusados por la Inquisición. El segundo descanso es el Coro —lugar en que se realizaban los cantos canónicos—, elaborado con maderas preciosas y tallados que realzan los respaldos de la sillería y enmarcan el metal de los órganos, así como el enrejado de tumbaga. El tercer descanso, pasando el presbiterio, corresponde al Altar de los Reyes que, junto con el Altar del Perdón y el Coro, fueron realizados por Jerónimo de Balbás. Más que altar, el de los Reyes es un verdadero monumento al barroco estípite que habla de la luz de vela reviviendo los gestos de santos, beatos, ángeles, arcángeles y coros celestiales. El resplandor de la hoja de oro colma hasta el último centímetro de ese acervo virreinal.

Los dos portones laterales conducen a las naves procesionales y los cubos sobre los que se levantan las torres corresponden a la entrada de dos capillas. Las esculturas de los nichos del cuerpo bajo y la fachada central representan a San Pedro y San Pablo, mientras que los de la parte alta resguardan a San Andrés y a Santiago.

Asimismo, los relieves en piedra blanca de Miguel y Nicolás Ximénez (1687) corresponden a la Asunción de María en el centro, y a su izquierda y derecha, entre columnas salomónicas, se hallan La Incredulidad de Santo Tomás, que representa a Dios entregando unas llaves a uno al apóstol, y La Nave de la Iglesia, respectivamente; estas portadas, así como las torres, corresponden al barroco, y sus diseñadores fueron Damián Ortiz de Castro y Manuel Tolsá. Las capillas laterales son catorce, y aunque no todas conservan su estilo barroco, sí guardan algún secreto: detalles arquitectónicos del siglo XVI al lado de pinturas flamencas, tallas, Cabreras o Correas, todo se vuelve parte de un conjunto que trasmina tiempo.

El templo del Sagrario fue construido a mediados del siglo XVIII, contiguo a la Catedral, a fin de que auxiliara sus funciones. San José, el patrono de la Nueva España, alterna su presencia en la fachada principal de tezontle y chiluca con los doce apóstoles. Su portada lateral, también de un estilo puramente churrigueresco, carga las efigies talladas de San Juan Bautista, San Pedro, San Pablo y los cuatro evangelistas. El tiempo ha extraviado, quemado o roto los hermosos retablos de estuco y oro, como el del Altar Mayor, elaborado por Pedro Patiño (hoy restaurado), que algún día fue la admiración de propios y extraños."

Horario: Lunes a domingo de 7:30 al término de la misa de las 18:30 horas.

Teléfonos: Catedral - 5510 0440 ext. 101 / Sagrario: 5512 9467

Ubicación: 
Costado norte de la Plaza Mayor.

Mapa

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