Plaza de Garibaldi

Por: 
Ricardo Garza

En los últimos años, algunas áreas de la ciudad de México han sido transformadas estética y culturalmente para recuperar su condición de espacios públicos. La instancia encargada de estos proyectos es la Autoridad del Espacio Público, coordinada por el arquitecto Daniel Escotto. La Plaza de Garibaldi es una de estas áreas.

Hace no mucho tiempo, la embajada de los mariachis en el DF era sólo el after donde se terminaba la fiesta casi al amanecer, al ritmo de mariachis desafinados. A finales de 2009 se inició el proyecto de recuperación de este emblemático punto, que consistió en la sustitución del piso en la plaza y calles aledañas, y la colocación de bancas, bolardos y jardineras pobladas por agaves, además del mejoramiento de los negocios de la zona. Para profesionalizar el trabajo de los músicos y aumentar la calidad de su trabajo, se abrió la Casa del Mariachi, una academia especializada en este género.

Aunque lo que más cambió el rostro de Garibaldi fue la construcción del Museo del Tequila y del Mezcal, un moderno cubo de cristal que contrasta con los edificios centenarios de los alrededores, y que aísla a la plaza del Eje Central. En su nivel inferior tiene una tienda de recuerdos abastecida con mezcales y tequilas de varios estados. El siguiente piso es un espacio de exposición donde se cuenta la historia de esta milenaria bebida y su proceso de producción. En el nivel superior hay un restaurante y bar-terraza, para degustar diversas marcas de tequila y mezcal. La intención del edificio, además de ilustrar a los visitantes, es devolverle la vida por las tardes a la plaza, y cambiar la idea de que sólo se visita por las madrugadas.