Corredor peatonal Madero

Por: 
Ricardo Garza

En los últimos años, algunas áreas de la ciudad de México han sido transformadas estética y culturalmente para recuperar su condición de espacios públicos. La instancia encargada de estos proyectos es la Autoridad del Espacio Público, coordinada por el arquitecto Daniel Escotto. Una de estas zonas es el corredor peatonal Madero.

Lo que empezó con el bloqueo al paso de automóviles los domingos, terminó con la peatonalización permanente de Francisco I. Madero, calle que conecta al Palacio de Bellas Artes y la Torre Latinoamericana con el Zócalo. Desde octubre de 2010, cuando se inauguró este corredor exclusivo para transeúntes, la actividad comercial y vida nocturna se dispararon. Músicos, mimos, estatuas vivientes, magos y botargas se han apoderado del espacio para entretener a los paseantes, que se estima llegan a ser 500,000 en sábados o domingos.

En la icónica calle de casi un kilómetro de extensión se invirtieron 30 millones de pesos en repavimentación, cambio de iluminación, remozamiento de fachadas y colocación de macetones con árboles. En años anteriores se denunciaban entre 80 y 90 delitos al año en esta calle, desde entonces, apenas llegan a media decena. Daniel Escotto considera que las calles peatonales son mejores que las vehiculares porque tienen vida más horas al día, a la gente le gusta ver y ser vista, compra más y se generan más empleos.

La intención en el futuro cercano es tener dos kilómetros de eje urbano completamente rehabilitados: desde la Plaza de la Constitución hasta el Monumento a la Revolución, pasando por la avenida Juárez.