Entregas

Ya porque las multitudes que pululan en el Centro Histórico dejan poco espacio, ya por el tráfico vehicular, ya por la delicadeza o los volúmenes enormes de las cargas, ya porque las calles son estrechas o peatonales.
El trasiego de objetos en el Centro requiere estilo, maña, ingenio y, cómo no, sudor. El diablito, la bici, el triciclo, el carrito de súper —y mutaciones de todos ellos— dominan las calles. Sin embargo, a veces basta con un tradicional “dos patas” para hacer la entrega.